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Por Bárbara Wishingrad Incluso antes de ser madre, yo ya apoyaba la idea de la crianza y el transporte de los hijos en brazos, así como otros conceptos más amplios que serían más tarde conocidos como crianza afectuosa, natural o instintiva, o carga continua del bebé. Como muchas otras mamás, yo intenté aplicar estos conceptos con mis dos hijos, Van, que nació en 1985, y Gabriel, que nació en 1987. Los beneficios fueron inmediatos y la promesa para el futuro tan atractiva que pronto me sentí impulsada a compartir este tipo de crianza con otras personas y transmitir así la alegría y la libertad que proporciona la proximidad del bebé en el regazo de una madre. El proyecto del Rebozo Way nació en 1988 y continúa sirviendo a familias de todo el mundo desde entonces. Aunque yo fui maestra de partos naturales para papás, y aprendiz de partera a domicilio antes de ser madre, no estaba acostumbrada a estar con bebés mayores que los recién nacidos y como madre primeriza, sentía ansiedad y me sentía abrumada. Pero cuando tuve la oportunidad de cargar continuamente a mí bebe y amamantarle cuando era necesario, las cosas marcharon bien. Con este nivel de compromiso y con los resultados, pensaba que nada podía ir mal. Aunque aprendí a través del método de ensayo y error que no era lo mejor actuar en forma solitaria (ver "Reflexiones sobre el porte continuo"), me di cuenta que la ayuda no estaba siempre disponible fácilmente, ni llegaba a mí de una manera que yo apreciara necesariamente. En mi propia jornada como madre, así como en las vidas de otras madres que he relatado a lo largo de los años, el equilibrio entre seguir nuestra visión que es lo que sinceramente creemos que es lo mejor para nuestros hijos y el encontrar una forma de incorporar las amorosas intenciones y relaciones de otros no es siempre claro. Me agradan lo
términos crianza "instintiva" e "intuitiva",
que a veces se consideran conceptos intercambiables para este estilo
de crianza, pero también enfatizan los beneficios de discernir
lo que está bien para nosotras y para nuestros hijos y en hacerlo
una y otra vez, a medida que estas necesidades van cambiando con el
paso del tiempo. Usamos direcciones para crear un patrón de
cómo queremos ejercer nuestro papel de padres, o como nos parece
que debería ser y lo adaptamos a cada situación y a
cada niño individual. Los cambios pueden ser sutiles para que
no se alejen mucho de nuestra visión, pero yo creo que la flexibilidad
es la clave, para conseguir que este tipo de crianza funcione. Ahora recapitulemos:
¿dónde queremos llegar?, ¿Cuál era nuestra
visión, A lo largo de mi experiencia trabajando con muchas familias durante los últimos 20 años - familias que practican o están interesadas en la carga de los bebés y que son en su mayoría seguidoras entusiastas del concepto de crianza continua - he notado 3 cosas: " Padres
como nosotros pensamos que podemos manifestar el estilo de vida mas
ideal sobre como es la vida familiar y la crianza, especialmente sobre
la carga continua. La tribu es el contexto en el que nuestros ideales fueron originalmente fundados. Además la tribu ofrece la base para la seguridad de nuestros hijos, que es una de las premisas básicas de nuestras ideas - una constante, amorosa presencia durante los primeros años que sea internalizada de manera que crezcamos emocionalmente seguros y como pacíficos ciudadanos del mundo. Muchos de nosotros
intentaremos evitar antiguos patrones familiares que no queremos que
influyan en nuestros preciosos chiquitines (aunque muchos se los pasaremos
sin importar los esfuerzos que hagamos para intentar que no sea así).
Estas familias
a lo largo de los años no han estado exentas de problemas.
Esta filosofía no es un punto final al conflicto, a los cambios
inesperados o a los retos emocionales; ¡aunque a muchos de nosotros
nos gustaría que así fuera! No todos los resultados tienen por qué ser los esperados y para algunos de nosotros, esto es una gran decepción. En mi caso, aunque practicamos la crianza continua con lo mejor de nuestras habilidades y tuvimos a nuestro hijo mayor en el nacimiento del menor, aún así hemos tenido que enfrentarnos a las rivalidades entre hermanos. Fue un gran reto para mí cuando nuestros bebés que iban en brazos se convirtieron en niños y después en criaturas de 2 años con mentes independientes. El paso de responder rápidamente a todas las necesidades de mis hijos cuando eran bebés ("los bebés de menos de un año no pueden ser consentidos"), a poner límites claros a sus peticiones y necesidades, cuando empezaron a ser niños más mayores, fue difícil. Ése fue el momento en que más eché de menos el apoyo de adultos comprensivos así como el de más mamás en circunstancias similares. En esa época, yo vivía en una cultura de familias extensas mientras que mi propia familia vivía muy lejos. Por suerte, para la mayoría de los padres que crían así en el siglo XXI, la ayuda es más accesible gracias a asociaciones como Rebozo Way, incluso cuándo no sabemos dónde nos encaminamos. Pedir y encontrar ayuda es una de las bases para conseguir la estabilidad como madre que porta a su bebé en su regazo. Todos y cada uno de los retos posibles de este estilo de vida - encontrar la mejor forma de llevar a nuestros bebés, dormir juntos o no, cuándo y cómo dormir juntos, trabajar en o fuera de casa llevando a nuestros niños al trabajo o no, lidiar con miembros de la familia y amigos que no nos comprenden e incluso se muestran hostiles- son más fáciles de sobrellevar cuando tenemos el apoyo que necesitamos. Los hombres y las mujeres que hemos decidido la paternidad en brazos, nos sentimos más equilibrados y competentes cuando hay madres, padres y otros con quienes podemos compartir nuestras preocupaciones, preguntas, y momentos de alegría. Tratar de encontrar a alguien más --es lo que hay que hacer como un parte de la filosofía de la paternidad en brazos.
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